Nuestros niños son los más vulnerables a este tipo de publicidad engañosa, porque exalta valores opuestos y confusos para ellos. Desgraciadamente son los más jóvenes los que reciben la mayor cantidad de bombardeo publicitario. Se ha demostrado que las compras familiares están enormemente influenciadas por los hijos. Este tipo de publicidad los lleva a un mundo que no es real.
Hace unos días en un programa de radio hablaban de la labor que pueden hacer las agencias de publicidad para cambiar e influenciar de manera positiva a la sociedad, los invitaron al programa y ninguno de ellos asistió. ¿cómo explicar que los anuncios que hacen son solo para vender? ¿ que su objetivo es crear una atmosfera ideal que invite a la compra? Su único propósito es vender y para muchos de ellos el fin justifica los medios.
Es urgente y prioritario centrarnos en nuestro círculo de acción, como padres de familia es nuestra responsabilidad educar a nuestros hijos no solo a decir por favor y gracias. Hoy en día debemos hacer a nuestros hijos críticos ante lo que ven y escuchan, enseñarlos a cuestionarse. Pregúntale a tu hijo si el mejor reconocimiento que puede recibir es un juguete. De entrada puede contestarte que si, dale algunos ejemplos de verdaderos reconocimientos y te vas a sorprender con la respuesta.

El anuncio parece inofensivo, total cada quien sabrá si lo compra o no, si lo dirige así o no. El problema es no hablarlo, no comentarlo y quedarse callado. Los padres tienen el criterio para decir ¿qué le pasa a juguetron con su anuncio? Pero los niños no, los niños necesitan escucharte señalar, comentar y guiarlos a pensar porque no es el mejor reconocimiento.
De otra manera tendremos hijos insaciables, sin valores y sin propósitos, ¿recuerdan a la niña de la película de Willy Wonka? Lo quiero y lo quiero YA!
