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Mar 01

Una Buena Alimentación

Adriana Castañón, nutriologa familiar comparte con nosotros este interesante artículo.

UNA BUENA ALIMENTACIÓN

Es necesario tomar en cuenta la importancia que tiene una buena alimentación para el buen rendimiento escolar de los niños. Si consideramos que la alimentación se conforma de la dieta y del entorno social en que ésta se desarrolla, es necesario saber que la dieta es todo lo que se consume al día, una buena alimentación entonces dependerá en sí la dieta es correcta o no y de los hábitos de alimentación.

Para que una dieta sea correcta debe ser completa, adecuada, equilibrada, suficiente, variada e inocua. Es decir, que vaya de acuerdo a las características y necesidades del niño, que tenga los nutrimentos necesarios para un buen desarrollo tanto físico como mental y que tenga de todos los alimentos en cada comida. Una buena herramienta que nos ayudara a tener una buena alimentación es el plato del bien comer, el  cual nos recomienda comer muchas frutas y verduras, suficientes cereales o leguminosas y pocos alimentos de origen animal.

La mejor manera de comenzar el día con una buena alimentación es proporcionándole al niño un desayuno completo (así como en el resto de las comidas); en donde se incluyan todos los grupos de alimentos del plato del bien comer, por ejemplo, un vaso de leche, huevo con alguna verdura, pan tostado o cereal integral y una fruta. Con esto el niño tomara la energía y nutrimentos suficientes para poder llevar a cabo las actividades cognitivas y desenvolverse socialmente en el colegio. Ya que al presentar carencias nutricionales, a los niños les costará más trabajo aprender, razonar y pensar además de estar cansados, desganados, ser más lentos o sin entusiasmo para algunas actividades.  De esta manera  el desayuno no solo le proveerá de energía para el día a día, sino que le crearán buenos hábitos de alimentación que disminuirán el riesgo de padecer enfermedades comunes o relacionadas a una alimentación deficiente o incorrecta en la edad adulta.

Por otro lado, el estilo de vida actual, sobre todo de la ciudades, con poca disponibilidad de tiempo para preparar los alimentos o por simple facilidad, han llevado a las madres o encargados de la alimentación a modificar ésta, haciendo que los alimentos básicos o tradicionales sobre todo frutas y verduras pierdan terreno en la mesa, siendo superadas por alimentos industrializados, procesados, altos en energía, azúcares y grasas, por lo que la dieta y hábitos de alimentación del niño se verán afectados, trayendo consigo, un bajo aporte de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes, lo cual les ayuda a mantener un peso adecuado, a desarrollarse de manera física correctamente así como a tener un mejor rendimiento intelectual; a mantener su sistema inmune sano y en condiciones para luchar contra enfermedades crónicas así como contra resfriados e infecciones comunes.

El tener un consumo considerable de alimentos procesados altos en grasas y azúcares y sumándole el hecho que hoy en día los niños casi no hacen ejercicio o se divierten al aire libre, hacen que el niño esté más predispuesto a desarrollar sobrepeso y obesidad desde pequeños, trayendo consigo enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, perfil de lípidos alterado, etc. mermando con esto su desempeño físico, social y psicológico. Ya que se vuelven niños más inseguros e introvertidos, a los cuales les cuesta más trabajo seguir el ritmo de las actividades diarias.

Para evitar esto es importante ofrecerle al niño desde la etapa de ablactación (cambio de leche materna por la inclusión paulatina de alimentos sólidos en primer año de vida) todos los grupos de alimentos, tomando en cuenta la variedad de los mismos, independientemente de si a los padres les gustan o los consumen, para que así se familiaricen con ellos y aprendan a consumirlos en diferentes formas, platillos y comidas.

Por lo tanto la responsabilidad de una buena alimentación en el niño dependerá en gran medida de la calidad de alimentos que los padres o cuidadores ofrezcan y la responsabilidad de los niños estará en la cantidad que de éstos consuman. Por eso se les recomienda a los padres que las preparaciones sean sencillas, con presentaciones divertidas, con variedad de colores, establecer los horarios de comida, que los niños intervengan en la selección y preparación de algunos platillos, así mismo, limitar las golosinas mas no prohibirlas o considerarlas premios, ya que a esta edad lo prohibido es lo más deseado y puede proporcionarles un valor superior que el de los demás alimentos. Es mejor que estos se ofrezcan de manera ocasional y en menor cantidad intercambiándolos también por opciones que les ofrezcan algo más que sabor y calorías, como calcio, vitaminas, fibra etc., por ejemplo: pasitas, queso picado, fruta, palomitas naturales, frutos secos como almendras, nueces, cacahuates, etc. También se recomienda fomentar el ejercicio y el consumo de agua simple.

Con estos pequeños cambios ayudaremos a que nuestros niños no estén predispuestos a desarrollar sobrepeso, obesidad y otras enfermedades que alterarían su rendimiento escolar y calidad de vida ahora y en la edad adulta.

Nut. Adriana Castañón Figueroa

Hospital Español. Torre nueva consultorio 596. Tel 52 55 22 28

Hospital Médica Sur Torre 2 consultorio 205 Tel 52 55 22 28

Periférico Sur 4290-1 Jardines del Pedregal Cel 044 55 27 24 04 63

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